lunes, 30 de octubre de 2017

En silencio... y en voz alta



En tiempo de soledad
escucho rumores dentro
así que el mar está en calma
sinceramente navego.
Ahí naufragan mentiras
encallan los fingimientos
la nobleza prevalece
y al olvido los va hundiendo.

Yo quiero alejar las sombras
y revelar mis secretos.
Pero no es nada fácil...
(¿Será por pudor o miedo?)
Cuando a veces lo consigo
–lejos de lo soberbio–
me siento mucho mejor
libre y feliz... ¡lo confieso!

Las pocas verdades mías
dejan rastro pasajero
la más hermosa ilusión
un sueño que me da aliento.
Al navegar al socaire
soy yo mismo
a salvo de tempestades
en silencio... ¡En silencio!


Y si el silencio es necesario para entendernos a nosotros mismos, la comunicación en público puede precisar del arte de la oratoria para que nos entiendan los demás.

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