miércoles, 6 de mayo de 2009

Necesidad de escribir


Comencé a escribir para vivir y ahora escribo para no morir.
CARLOS FUENTES

Escribimos libros porque tenemos miedo.
FÉLIX GRANDE

Encarnados impulsos me fuerzan, como a otros, a dejar en el papel o en la memoria cibernética las ideas que la mente moldea con mayor o menor dificultad. Son muchas veces vaguedades o resuellos de impotencia por el desconocimiento; es sabido que lo que no se sabe expresar no se conoce. En contadas ocasiones alcanzan el acierto, acaso de chiripa. La rabia inicial puede endulzarse y la suavidad encabritarse, según el decurso neuronal. Escribir es necesario para atrapar la inquebrantable fugacidad. Aunque sea empresa vana, porque ya todo está escrito.

¿Por qué escribir? En Literature, Arts & Medicine Magazine, revista ligada a NYU School of Medicine medical humanities web site, se muestran siete razones por las que los médicos escriben: 1. Terapia, 2. Exploración, 3. Compartir, 4. Diversión, 5. Honor, 6. Expiación y 7. Notoriedad. Siete, un número mágico. Siete razones por las que puede escribir cualquiera, sea médico o no.

1. liberación (catarsis del poeta). [Relacionada con 6.]
2. búsqueda, indagación, investigación...
3. compartir conocimientos y experiencias.
4. entretenimiento, gozo, placer...
5. honra, estima, respetabilidad, dignidad... inmortalidad. [Relacionada con 7.]
6. penitencia, purgación, reparación...
7. fama, celebridad, prestigio, éxito...[Vinculada con el dinero.]

Repasando mis notas, hallé otra recopilación de motivos de escritura, coincidentes en parte: por un incontrolable impulso interior (necesidad espiritual); para consolarse; para embellecer el mundo; para transgredir un mundo absurdo; para crear utopías, porque la realidad resulta insoportable; para liberarse de los demonios internos; para plasmar la pena desde la noche oscura del alma; para vivir muchas vidas; para salvar la insignificancia de lo vivido; para llegar a mucha gente (ser escuchados); para huir de la soledad; para acercarse a la divinidad; por un compromiso social; para emocionar;... para vivir.

Reconocido el impulso interior, mi espíritu ansía la liberación (terapia), la búsqueda (exploración), la comunicación (compartir) y el entretenimiento (diversión); supongo que también la elevación y el abrigo de otras almas. En algún poema he hecho penitencia (expiación), pero no me inquieta la fama (notoriedad) ni pretendo la inmortalidad (honor). Es fascinante el juego de las palabras.
***
Además de ensayos médicos y melódicos, he escrito alrededor de una veintena de cuentos, más de dos centenares de poemas, una novela de aventuras marinas (El tercer oficial), en la que la infancia del héroe se hace protagonista de sus "singladuras ardientes", y una extensa novela-ensayo sobre el tiempo, la vejez y la muerte (El último nocturno o El viejo Saladino), en la que el protagonista se enfrenta a su noche decisiva; el amor empapa ambas narraciones largas, la naturaleza se cuela, la medicina despunta y la música se adentra. En los escritos de ficción, todavía inéditos, he pretendido que estuviese presente el humor cervantino.

El arte de escribir
El arte de escribir, por Georges-Louis Leclerc
Para escribir bien es necesario que la llama del corazón se una a la luz del ingenio.

martes, 5 de mayo de 2009

Grandes compositores y desequilibrio emocional (5): Melancolía rusa

Volvamos la mirada al oriente europeo y detengámonos en la extensa Rusia: descubriremos las dos caras de una misma moneda. Por un lado músicos con un rostro amable, plenos de optimismo y sentido práctico; en el otro, perdedores o portadores de un sentido trágico de la existencia (alguien dijo que unos vienen al mundo a sufrir y otros a divertirse). Entre los primeros, tenemos a Nikolai Rimsky-Korsakov (1844-1908), que hace cantar a Fevronia, la protagonista de su ópera “Kitege”, de este modo: “Dios no bendice las lágrimas de la tristeza, Dios bendice las lágrimas de la alegría celestial”, lo que parece resumir su filosofía. Ciertamente, los temas de sus óperas –como del resto de composiciones– no son dramas psicológicos o históricos, conflictos de pasiones, sino cuentos o leyendas populares. Y también a Igor Stravinsky (1882-1971), hombre de sentido práctico y con los pies en tierra, que supo sacar partido de su talento (no como Bella Bartok, por ejemplo, un contemporáneo que sufrió gran penuria económica). En la otra cara aparecen Mussorgsky, Tchaikovsky y Rachmaninov.

Modesto Mussorgsky (1839-1881) fue compositor intuitivo, original y penetrante, cuya existencia de pequeño funcionario y su poco éxito como músico agriaron su carácter. Un músico verdaderamente innovador, creador de un nuevo lenguaje, lleno de audacias armónico-melódicas, a veces de expresión primitiva y ruda, siempre auténtico, que no fue comprendido y por ello –quizás también por otros motivos– se entregó a la bebida. Acabó siendo un alcohólico precoz, en suma, un individuo desequilibrado, aunque para algún biógrafo ciertos comportamientos que se le atribuyeron fueron debidos a la epilepsia que seguramente padecía. Siguiendo la senda de muchos artistas de antaño, murió pobre y solo en un hospital militar, en donde había sido admitido merced a la caridad.

Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893) es otro músico que merece nuestra atención. Se le reprocha a menudo ser un posromántico demasiado sentimental que se desahoga a gusto con su música. Porque se presenta abiertamente como un fatalista: el schumaniano “fatum” constituye el gran tema de toda su obra, hasta el punto de que su música acaba por convertirse en una narración de la propia lucha con el destino y, pese a todo, extraordinaria en sus mejores momentos.

Piotr Illich era sensible y muy nervioso, inseguro y temeroso de las tormentas, como parte de su miedo a la vida. Por otro lado, se le atribuye una inclinación homosexual que le torturaría, al no poder manifestarla públicamente. Sin embargo, en 1877 se entregó a un matrimonio precipitado con Antonina Miliukova, una alumna del conservatorio de 28 años, que amenazaba con suicidarse si no accedía a sus deseos; se duda de que sintiese por el maestro una inclinación sincera y se la acusa de ser una intrigante ninfómana que escribía cartas de amor a hombres famosos. Aquello no podía funcionar y la separación llegó enseguida (aunque nunca se divorció de ella y la cuidó hasta su final, en una casa de alienados); fue entonces el propio compositor quien intentó el suicidio, adentrándose en las heladas aguas del río Moscova con el propósito de agarrar una pulmonía, pero afortunadamente se recuperó. Tras su muerte, a poco de estrenar su Sexta sinfonía, Patética, se dijo que bebió intencionadamente un vaso de agua del río Neva, sin hervir, durante una epidemia de cólera en San Petersburgo, con lo que, de ser cierto, a la postre habría consumado su intención. Tenía cincuenta y tres años. Curiosamente, treinta y nueve años antes, su madre –con quien se sentía muy vinculado– falleció a causa de esa enfermedad infecciosa.

Un hecho relevante en su existencia fue la relación mantenida con la señora Nadeshda von Meck, una viuda rica que irrumpió en su vida en 1876, haciéndose su mecenas, y a la que al parecer nunca trató personalmente (tal vez ella mantuvo la distancia conociendo la inclinación del músico), sino a través de una inmensa correspondencia en la que el músico dejó escrito: “Esta noche estoy triste y vierto lágrimas, porque esta mañana, errando por los bosques, no he podido encontrar ni una sola violeta. ¡Qué llorón!...”. Y también: “El fatum... una fuerza suspendida sobre nuestras cabezas como la espada de Damocles, y que destila inexorablemente un veneno lento. Hay que someterse, abandonarse a una desesperación sin límites”. La ilustre dama, interrumpió la increíble relación epistolar después de 13 años, en 1890, con una carta que finalizaba así: “No me olvide y piense en mí de vez en cuando”. Y en su lecho de muerte, Tchaikovsky expiró con el nombre de Nadeshda en sus labios.

En sus cambios de parecer, en su volubilidad, parece que alguien ha visto un trastorno bipolar (denominación actual de la otrora conocida como psicosis maníaco-depresiva). Lo cierto es que Tchaikovsky fue un hombre atormentado y solitario, privado por el destino del disfrute de la mujer, aunque estuviese atraído en un sentido fáustico por lo femenino. Su vida tuvo mucho de patética, como su última y extraordinaria sinfonía, y su figura pervive como sinónimo de “sonora emoción”.

Admirador y seguidor en sus inicios de la obra de Tchaikovsky, Sergei Rachmaninov (1873-1943) se derrumbó moralmente por el fracaso de su Primera sinfonía. Quedó momentáneamente paralizado para la creación musical, postrado por una profunda depresión, y buscó ayuda en el doctor Nicolás Dahl, que había curado a varios enfermos por hipnotismo. Éste le ayudó a recuperar la confianza en sí mismo y le animó a escribir mediante estimulantes palabras: “Tienes que empezar a escribir tu concierto... trabajarás con gran facilidad... el concierto será de calidad excelente...”. Rachmaninov reconoció la eficacia de esta positiva psicoterapia de sugestión, y en prueba de agradecimiento le dedicó a Dahl su famosísimo Concierto para piano nº 2. En adelante, este gran músico acusado a menudo de romántico trasnochado (prefirió ser epígono de Tchaikovsky en lugar de creador original, como Mussorgsky), parece que logró eludir recaídas dignas de mención, teniendo en cuenta su irremediable temperamento melancólico.
____
Este artículo es parte de otro publicado en Filomúsica (revista de música culta):

domingo, 3 de mayo de 2009

Música y naturaleza (4): Acordes de los bosques y de los grandes espacios


La solemnidad de los espacios abiertos se respira en la música de algunos maestros de la música, con diferenciación de ecos y rumores. Hay un ritmo propio en las entrañas de los nórdicos bosques bretemosos y otro diferente en las refulgentes selvas tropicales. Revelan las montañas blancas su genuina voz y otra distinta, que no menor, las llanuras infinitas. Y cada particular visión de esos paisajes sonoros recrea el entorno natural que la ha imbuido de su peculiar fragancia.

La frialdad de las enormes soledades y la oscura belleza de las densas masas arbóreas palpitan en muchas composiciones sinfónicas del ya citado Jean Sibelius, tal vez de modo más sublime –descartando sus sinfonías por supuesta música pura o absoluta– en los poemas sinfónicos Tapiola y Cabalgata nocturna y amanecer; entre compases tenebrosos y resplandecientes, se entrevén las nórdicas brumas, los misteriosos bosques y la mortecina luz de Finlandia. En otro sentido, Richard Wagner ya había elaborado una mágica escena de Naturaleza en los Murmullos del bosque, de la ópera Sigfrido, y, a su manera, Anton Dvorak trató de plasmar la armonía del hombre con su entorno natural, quizás el de Bohemia, en una obertura de título explícito: En la Naturaleza.

A gran escala, Gustav Mahler quiso mostrar en su Tercera Sinfonía los prados, las flores, los animales, el anochecer y el amanecer, como frutos de la creación divina o dones del Amor supremo. También Richard Strauss construyó un aparatoso cuadro sonoro con los colores de la alta montaña que le era familiar: Sinfonía Alpina (Eine Alpensinfonie), mientras que Aaron Copland hizo su particular ofrenda a las montañas Apalaches con el ballet Primavera Apalache (Appalachian Spring).

Ni que decir tiene que la música escénica, para el cine y el teatro, está nutrida de abundantes creaciones destinadas a remarcar escenarios naturales, en ocasiones empleando instrumentos genuinos o modulaciones armónicas propias de la cultura musical de la región geográfica en cuestión. Las sabanas y selvas africanas son probablemente los enclaves preferidos a lo largo de la historia de la cinematografía; pero tampoco son infrecuentes los bosques holárticos o las áreas polares como ámbitos de narraciones cinematográficas aderezadas con convenientes armonías, que nos ponen en situación aun privados de la visión de los fotogramas. No acabaríamos de referir películas enmarcadas en escenarios naturales de los cuatro puntos cardinales del globo.

En lo referente a la música original compuesta para series televisivas dedicadas a la Naturaleza, no podríamos proporcionar una relación significativa sin consultar fuentes específicas. No obstante, permanece viva en nuestra memoria la serie documental El Hombre y la Tierra, dirigida y presentada por Félix Rodríguez de la Fuente, que contó con el compositor Antón García Abril para crear su popular sintonía.
____
«Acordes de los bosques y de los grandes espacios» forma parte de un ensayo  publicado en Filomúsica (revista de música culta) sobre las obras musicales inspiradas en la naturaleza: 

Un documental de la BBC –publicado en DVD–, presentado por el gran naturalista y divulgador David Attenborough, nos acerca de manera magistral la música de la Naturaleza, a través de los sonidos producidos por diferentes especies animales, en busca del origen de la música humana:
El canto de la tierra (The Song of the Earth). BBC Worldwide Ltd 2000.

Y finalizamos este capítulo sobre música y naturaleza con un pasaje de Tapiola, de Sibelius; apenas un soplo de un documental en el que escuchamos al narrador. [El nombre Tapiola proviene de Tapio: espíritu o divinidad del bosque.]

viernes, 1 de mayo de 2009

Primero de mayo


Día internacional de los trabajadores* en la mayoría de países, Día de la Ley (Law Day) en Estados Unidos y Canadá, para rememorar el inicio de la reivindicaciones laborales –con reducción de jornada a ocho horas– en aquel 1 de mayo de 1886 en Chicago: Primero de mayo: el recuerdo de los mártires de Chicago.

Con mayor o menos interés, se sigue celebrando este día señalado, en un año de crisis económica que se ha cebado con los trabajadores. El número de parados se ha disparado de manera alarmante en 2009 y se hace difícil celebrar lo que parece un sueño roto.
____
*Día del trabajador o Día del trabajo.

jueves, 30 de abril de 2009

Aforismos médicos 3


En esta tercera parte presento otras sentencias concisas y frases extraídas de escritos diversos que he convertido mediante el juego del lenguaje en aforismos, considerando lo expuesto en la primera parte. De algunos, dejo constancia de la autoría; de otros no tengo certeza y prefiero dejarlos como anónimos. Comulgando o no con ellos, os dejo otra docena sobre la consulta y el diagnóstico.
  • La consulta médica bascula de la rutina al drama. (Anónimo)
  • Nada mejor que dar un tono de normalidad a lo que sin duda para el enfermo es absolutamente anormal. (F. Borrell Carrió)
  • Conjurar la prisa es concentrarse en el presente. (F. Borrell Carrió)
  • Nuestras consultas son libros abiertos que ilustran acerca del vivir de las personas y de la sociedad. (J. Gérvas)
  • La enumeración de signos y síntomas no equivale a diagnóstico, de la misma manera que los ladrillos apilados no forman una casa. (P. Chutro)
  • Cuántos más medios tecnológicos existen, más distancia hay entre el médico y el enfermo. (Anónimo)
  • El deber del médico no está en ver lo que aparece vagamente en la distancia, sino lo que se halla claramente al alcance de la mano. (W. Osler)
  • Si escuchas al paciente, él te está diciendo el diagnóstico. (W. Osler)
  • El que no sabe lo que busca no entiende lo que encuentra. (C. Bernard)
  • No hay derecho a decir a un enfermo, que quiere saber cuál es la parte de su organismo que anda mal, que padece la enfermedad de fulano; ni a mirar por encima del hombro a otro médico porque no sabe cuál es el síntoma de mengano. (G. Marañón)
  • El diagnóstico precoz transforma a personas sanas en pacientes ansiosos. (I. Illich)
  • El médico se ha convertido en un técnico, que ejerce anónimamente su profesión, aplicando normas científicas a toda clase de pacientes y realizando diagnósticos despersonalizados. (I. Illich)
                          ***
                          Aunque consulta y diagnóstico van juntos aquí, no siempre en consulta se alcanza un diagnóstico. La oscilación entre extremos –de lo insustancial a lo trascendental– y el servir de observatorio social definen la consulta médica. Para propiciar el diagnóstico –meta clínica que permitirá ajustar el tratamiento–, el médico humanista William Osler propone la escucha atenta del paciente y la búsqueda de lo más frecuente. La defensa de una comunicación clara con el paciente, huyendo de tecnicismos, y del respeto entre colegas, dicen mucho de la integridad de Gregorio Marañón, otro clásico representante del humanismo médico. El cáustico y polémico pensador Iván Illich critica en particular los exámenes de salud y en general la despersonalización de la medicina moderna.

                          martes, 28 de abril de 2009

                          Guía de Humanidades médicas


                          En el artículo inicial sobre Humanismo médico ya se indicaron cuáles son las disciplinas reconocidas como Humanidades médicas o “ciencias socio-médicas”, siguiendo el modelo norteamericano de las Medical humanities. Esencialmente, se reconocen por orden alfabético: Antropología médica, Bioética, Derecho sanitario (Ley y Medicina), Estética médica (Literatura y Medicina), Historia de la medicina y Sociología médica. Los países anglosajones incluyen también el tema Filosofía y Medicina –cuestionada en nuestro medio– y otras materias, a modo de cajón de sastre. Esas otras materias serían: Comunicación médica, Economía de la salud, Educación médica, Psicología médica y Teoría y método de la medicina.

                          A continuación establezco una relación completa, en estricto orden alfabético, de todas las Humanidades médicas y, en función de lo antedicho, indico con un asterisco las materias indiscutibles. Dejo además algunos enlaces que considero de utilidad. Pues nada, disfruten de lo humanístico.

                          Antropología médica*
                          Introducción a la antropología médica

                          Bioética médica*
                          Bioética en Fisterra.com
                          Asociación Española de Bioética y Ética Médica

                          Comunicación médica
                          (Entrevista clínica, Relación médico-paciente

                          Derecho médico*
                          (Derecho sanitario, Ley y Medicina)
                          Asociación española de derecho sanitario

                          Economía de la salud
                          Asociación de economía de la salud

                          Educación médica
                          Fundación Educación Médica

                          Estética médica*
                          (Literatura y Medicina + Arte y Medicina)
                          Medicina y Literatura
                          Medicina y Pintura
                          Medicina y Cine

                          Filosofía y Medicina
                          (cuestionada)

                          Historia de la medicina*
                          Apuntes sobre historia de la medicina

                          Psicología médica

                          Sociología médica*
                          (Sociología de la salud)
                          Sociología y salud. Reflexiones para la acción

                          Teoría y método de la medicina
                          (Información, documentación y terminología)

                          lunes, 27 de abril de 2009

                          Seguridad sanitaria internacional


                          Dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) que la salud es una responsabilidad compartida, que exige el acceso equitativo a la atención sanitaria y la defensa colectiva frente a amenazas transnacionales. La OMS, constituida en 1948, se erige como autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas, de modo que lidera los asuntos sanitarios mundiales, establece normas y presta apoyo técnico a los países.

                          La OMS, que tiene su sede en Ginebra-Suiza, cuenta con la Asamblea Mundial de la Salud como órgano supremo, dispone de comités de expertos (organismos técnicos especializados) y entre sus fines está el de evitar la difusión internacional de enfermedades transmisibles cuarentenables, contempladas en el Reglamento Sanitario Internacional (RSI). Con el apoyo de la OMS, los 194 Estados Partes en el RSI aplican esas normas mundiales con el fin de reforzar la seguridad sanitaria nacional, regional y mundial.

                          El RSI original, que se acordó en 1969, tuvo por objeto contribuir a la vigilancia y el control de cuatro enfermedades infecciosas graves: el cólera, la peste, la fiebre amarilla y la viruela. Las nuevas normas abarcan una gama más amplia de emergencias de salud pública de importancia internacional, incluidas las enfermedades emergentes. En 2005, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó el nuevo RSI.

                          El RSI revisado impone a los países obligaciones mucho más amplias de creación de capacidad nacional, tanto para adoptar medidas preventivas sistemáticas como para detectar y afrontar emergencias de salud pública de interés internacional. Entre las medidas sistemáticas, cabe citar las relacionadas con la salud pública en fronteras, puertos y aeropuertos, y en los medios de transporte internacional que pasan por ellos.

                          El objetivo del RSI es ofrecer la máxima protección a las personas frente a la propagación de enfermedades a escala internacional interfiriendo lo menos posible en los viajes y el comercio mundiales. Las normas también prevén un código de conducta sobre la manera de notificar los eventos de salud pública de interés internacional y responder a ellos, y subrayan las esferas que deben fortalecerse, incluso en la OMS.
                          ***
                          La OMS dio la alerta del riesgo de pandemias por la globalización, y dedicó el Día mundial de la salud 2007 a la Seguridad sanitaria internacional. Entre otras cuestiones, se trató de las enfermedades emergentes como la gripe aviar, comúnmente conocida como “gripe del pollo”. Reparo en esta enfermedad animal que puede ser transmitida al hombre (zoonosis transmisible), ya que está de actualidad la gripe porcina, por los brotes acaecidos en México y EEUU y el riesgo de pandemia.

                          Debemos interpretar con cautela los datos consultados en las diversas fuentes informativas y huir siempre de sensacionalismos. Del mismo modo que es irresponsable no tomar en serio cualquier riesgo para la salud pública es poco inteligente alarmarse inútilmente. Hemos de adoptar las medidas que la OMS establezca y confiar en la cooperación internacional. No es la primera vez que la humanidad se enfrenta a problemas globales y, con el necesario optimismo, hemos de confiar en salvar los nuevos obstáculos.

                          Por último anexamos enlaces sobre vacunación internacional:
                          Vacunas para viajeros (obligatorias, recomendables, generales)
                          Vacunas para el viajero —según continentes
                          -Fiebre amarilla (O)
                          -Meningocócica (O)
                          -Fiebre tifoidea (R)
                          -Hepatitis A (R)
                          -Hepatitis B (R)
                          -Rabia (R)
                          -Cólera (R)
                          -Tosferina (G)
                          -Tétanos / Tétanos-difteria (G)
                          -Difteria (G)
                          -Poliomielitis (G)
                          -Rotavirus (G)

                          Vacunación de niños (c. 1900) de Vicente Borrás Abellá

                          sábado, 25 de abril de 2009

                          Revolución de los claveles

                          35º aniversario de la Revolución de los claveles (Revolução dos Cravos).

                          Martillazos y canciones


                          ¿No es verdad que todo cambia? Hasta lo que parece inmutable se nos hace diferente en cada observación. El mismo cielo, la misma roca, el mismo árbol, la misma casa, son diferentes cada vez, aunque no sufran perturbación alguna; mudan incluso el mismo día. Creamos los objetos, les damos vida o los matamos, de continuo, a tenor de nuestro estado anímico. Grandes o pequeños, hermosos o feos, alegres o mustios, amorosos u odiosos, según se nos antoje. Ora acarician con su música, ora martillean nuestro auditivo sentido. Todo cambia…

                          viernes, 24 de abril de 2009

                          Apreciación musical


                          La apreciación de la música –especialmente de la clásica–, su comprensión o entendimiento, no surge de la mera actitud pasiva, sino de una disposición propicia que podríamos calificar de escucha activa. No suele bastar por tanto la buena disposición, la total receptividad o una gran sensibilidad. A entender el arte sonoro ayuda el conocimiento teórico, de la historia de la música e incluso de la personalidad de los creadores.

                          Es reconocido el hecho de que la formación o educación musical no ha de estar centrada exclusivamente en la creación musical y la interpretación, referidas respectivamente a compositores e intérpretes, puesto que creadores y emisores musicales no tendrían razón de ser sin los destinatarios de los sonidos, los receptores u oyentes. Afirmación que deja al margen la otra egocéntrica de compositores e intérpretes que dicen componer o interpretar para sí mismos. Compositor (creador), intérprete (emisor) y oyente (receptor) integran el proceso artístico musical.

                          En la percepción musical, afectividad e intelectualidad van de la mano. El oyente activo se deja llenar del flujo sonoro, pero al mismo tiempo analiza lo que recibe. Por descontado que la capacidad de escucha del oyente depende de su nivel de atención o concentración, pero no hay que eludir la formación como factor decisivo. De ahí la importancia de la apreciación musical como materia educativa.

                          La mayoría de aficionados que poseen un gran conocimiento de composiciones musicales no saben música; son oyentes aptos sin necesidad de interpretar una partitura. Pueden tener un gran oído musical, apreciar las grandes obras y carecer de elementos teóricos. No obstante, es deseable que los oyentes conozcan el lenguaje apropiado para expresar sus valoraciones. Despertar inquietudes en este sentido tiene el objetivo de lograr audiencias más cultas y satisfechas, porque es frustrante conocer y no poder transmitir lo que se sabe.

                          Por lo tanto, nunca está de más asimilar las nociones básicas que ayuden al entendimiento de las obras musicales. La enseñanza de conceptos elementales romperá barreras de cara a la plena apreciación musical. Y las audiencias preparadas ayudarán a sopesar en su justa medida el valor de las diferentes composiciones.
                          ***
                          Cuestiones a considerar en la apreciación musical:
                          *ver también: 
                          1. Según los medios sonoros: a) música instrumental (solista, de cámara, sinfónica), b) música vocal ("a capella": solista, coral), c) música vocal-instrumental [cantata, misa, oratorio, ópera].
                          2. Según la función: a) música religiosa, b) música profana.
                          Formas musicales:
                          1. Grandes formas: sinfonía, sonata, fuga, variaciones, obertura, concierto, sinfonía concertante, suite, poema sinfónico...
                          2. Formas menores: marcha, mazurca, vals, fantasía, capricho, impromptu, balada, nocturno, berceuse, barcarola, rapsodia...

                          Formas musicales. Mapa conceptual, por Flora Terensi
                          [Añadido post.]

                          miércoles, 22 de abril de 2009

                          El interés de la musicoterapia


                          Establecido el binomio música y medicina, hemos de referirnos a la técnica psicoterapéutica aplicada por especialistas o musicoterapeutas, con el propósito de restaurar la salud, mejorarla o simplemente mantenerla. Entendida la salud no sólo como ausencia de enfermedad, sino como un estado de bienestar completo, físico, psíquico y social, según la definición de la OMS (Organización Mundial de la Salud), comprenderemos la dificultad de alcanzar tal objetivo, al que habrán de contribuir los factores favorecedores de la denominada, en términos vulgares, “vida sana”: ambiente propicio, conductas saludables y asistencia adecuada. Pues entroncada en el plano asistencial, la musicoterapia puede ser un medio terapéutico curativo o lenitivo, equiparable o superior a un fármaco, o preventivo de enfermedad, de modo similar –con sus particulares indicaciones, claro– a una vacuna.

                          En la segunda mitad del siglo XIX ha habido en Hispania médicos que teorizaron y utilizaron la música como terapia. Sin embargo el escaso reconocimiento actual de la musicoterapia en nuestro medio coincide con una estructura rígida común a otros ámbitos, en una sociedad poco dada a innovar, en el buen sentido, donde todo –o casi– asienta mal o llega tarde. ¡Cuánto cuesta salir aquí de la ortodoxia e introducir cambios propicios! Lejos estamos de países –con EEUU a la cabeza– en los que está reconocida como disciplina universitaria y cuyos expertos la han desarrollado y aplicado con garantías y fundamento.

                          La musicoterapia abre las puertas a la comunicación no-verbal, la mejora o la recupera. De otro modo: facilita el control de las emociones o afectos, desarrollando esa parte del intelecto considerada como inteligencia emocional, regulada, cómo no, por las estructuras cerebrales que conforman el cerebro reactivo o emocional [Límbico] (cuerpo calloso y sistema límbico). Sería teóricamente ésta la parte del cerebro sensible a la melodía; en cuanto a ritmo y armonía, se registrarían respectivamente en el cerebro básico o instintivo [Reptiliano] (tronco cerebral y sistema reticular) y en el cerebro cortical o racional [Neocórtex] (hemisferios cerebrales). En definitiva tres niveles cerebrales, de abajo arriba: básico (reptiliano), emocional (límbico) y cortical (neocórtex), para los tres elementos musicales: ritmo, melodía y armonía. Tres áreas interconectadas sobre las cuales podemos incidir mediante la música (ritmoterapia, meloterapia y armonoterapia).

                          Fuente: Pinterest
                          [Cerebro triúnico o triuno, según Paul MacLean]

                          La aplicación de la musicoterapia se centra especialmente en desequilibrios psíquicos como la ansiedad, la depresión, el insomnio, el autismo infantil o las psicosis, siendo también adecuada para lograr el abandono de hábitos tóxicos como el alcoholismo o la drogadicción; además, es beneficiosa en trastornos cardiovasculares como la hipertensión arterial y está indicada en el tratamiento del dolor de diversa índole. Esquemáticamente podemos concretar: el ritmo actuaría como generador de energía en los estados de abatimiento, la melodía como relajante o anulador de la excitación y la armonía como activador de la racionalidad. Todos tenemos en mente melodías relajantes, piezas de poderoso ritmo y composiciones de gran riqueza armónica. Elegirlas y aplicarlas, en su justa medida y variantes, corresponde ya a expertos en la materia.

                          Si la musicoterapia contribuye a mitigar nuestros temores y nos ayuda a afrontar la vida con mayor serenidad, debiera ser contemplada abiertamente como una técnica útil, benefactora y saludable. Si además consigue que alcancemos sonrientes nuestro ineludible final, tras el paso por este mundo incomprensible, podríamos calificarla de muy conveniente o necesaria. Entonces habremos comprendido el poder de la música que, iluminando como una flauta mágica, hará que transitemos alegremente por nuestra dificultosa senda.
                          ***
                          Este artículo forma parte del publicado en OpusMusica (revista de música culta) con el título de El poder de la música.*

                          En gallego: "O poder da música", revista Sons.

                          *Eliminada de la Red esta revista digital, se enlaza artículo publicado en Cad Aten Primaria: El poder de la música
                          ___
                          Curiosidad. Se considera a Damón de Atenas (s. V a. C.), músico y filósofo pitagórico, como padre de la musicoterapia; intentó demostrar el valor educativo de la música en los jóvenes y su relación con el cuerpo y el alma y los estados de ánimo.

                          El poder de la música (1837), William Sidney Mount

                          lunes, 20 de abril de 2009

                          La vejez saludable


                          Un post de mi amigo Diego Fernández Magdaleno, en su blog Las palabras del agua, sobre Rita Levi-Montalcini, me anima a publicar uno propio. Así que, aprovechándome de su aportación, presento dos claros ejemplos que demuestran que la vejez no es sinónimo de decrepitud y de que, tanto en el aspecto mental como en el físico, los ancianos pueden mantener una vida activa y satisfactoria: la susodicha mujer y reconocida neuróloga, a punto de ser centenaria, y Julián Bernal, el atleta nonagenario que sigue batiendo records.

                          La científica y filántropa Rita Levi-Montalcini preserva su lucidez no sólo por cuestión genética, sino también por mantener su cerebro activo, fruto de su inextinguible entusiasmo. Ella misma dijo que la jubilación está destruyendo cerebros, porque la gente se jubila, se abandona... y enferma.

                          El atleta Julián Bernal no se cansa de predicar la vida saludable. «De niño, me bañaba en el río, y ahora lo hago en el mar, tanto en verano como en invierno, y después aprovecho para dar unas carreras por la playa. Además, nunca he fumado, sólo bebo un vasito de vino en las comidas y tampoco me he excedido en nada perjudicial para la salud».

                          Podrá argüirse que son dos casos excepcionales de ancianos en plenitud, paradigmáticos, pero aun así nos muestran la capacidad del ser humano más allá de la edad de jubilación, por más que la sociedad moderna se empeñe en excluir a individuos de edad avanzada –y no tanto–, todavía útiles, con capacidad y experiencia. Además, no privar a los viejos de lo que llena sus vidas es regalarles una vejez feliz.

                          ***
                          Experiencia. Conocimiento adquirido, con el tiempo, con la vida.

                          ANEXO: AFORISMOS SOBRE LA EXPERIENCIA
                          • La experiencia es el conocimiento que proporciona el tiempo.
                          • Nada se sabe bien sino por medio de la experiencia. Sir Francis Bacon
                          • Prefiero el bastón de la experiencia que el veloz carro de la fortuna. Pitágoras
                          • Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Refrán
                          • Un hombre con experiencia sabe más que un adivino. Cayo Julio Fedro
                          • La experiencia se adquiere con el trabajo y se perfecciona con el tiempo. W. Shakespeare
                          • Cree en el experto. Virgilio
                          • La experiencia es la madre de la ciencia.
                          • La experiencia es una llama que no alumbra sino quemando. B. Pérez Galdós
                          • Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones. Oscar Wilde
                          • Se llama experiencia a una cadena de errores. Enrique Jardiel Poncela
                          • La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede. Aldous Huxley
                          • Mayor experiencia tiene del mundo aquel que ha observado más que quien más ha vivido. Arturo Graf
                          • La experiencia nos enseña a vivir cuando nuestra vida ha pasado. Montaigne
                          • La experiencia es la maestra de los necios. Tito Livio
                          • El juicio nos es impuesto por la experiencia. Samuel Johnson
                          • ¿Hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás? Voltaire 
                          • Si los ancianos careciesen de experiencia... ¿qué tendrían? Charles Chincholle
                          Alegoría de la experiencia, Laurent de la Hyre