LA SIERRA INCENDIADA
Los verdes montes serpenteaban
para deleite de los ojos
que en la naturaleza gozan.
La sierra: ¡un don de eternidad!
Los verdes montes serpenteaban
para deleite de los ojos
que en la naturaleza gozan.
La sierra: ¡un don de eternidad!
Así se presentaba ella,
fresca, hermosa, cubierta de árboles
que alegran y procuran vida.
La sierra: ¡un singular edén!
fresca, hermosa, cubierta de árboles
que alegran y procuran vida.
La sierra: ¡un singular edén!
Era refugio de animales
salvajes y hombres no sujetos
por ciudadanas ataduras.
La sierra: ¡espacio en libertad!
salvajes y hombres no sujetos
por ciudadanas ataduras.
La sierra: ¡espacio en libertad!
Los pájaros allí cantaban,
el lobo dejaba su aullido
y en silencio iban los pastores.
La sierra: ¡música y paciencia!
el lobo dejaba su aullido
y en silencio iban los pastores.
La sierra: ¡música y paciencia!
Y ahora poco queda, nada
del dulce manto vegetal
que el fuego se llevó veloz.
La sierra: ¡un cementerio gris!
del dulce manto vegetal
que el fuego se llevó veloz.
La sierra: ¡un cementerio gris!
Reducida a ceniza, evoco
lo que fue y lloro de impotencia
echando al aire las preguntas.
—¿Por qué? ¿Y cómo resucitarla?
lo que fue y lloro de impotencia
echando al aire las preguntas.
—¿Por qué? ¿Y cómo resucitarla?
[2022, 1 ago.]
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Poema inspirado en los grandes incendios forestales de la Sierra de la Culebra de junio y julio de 2022, y escrito poco después. Decido publicarlo ahora, este verano de 2025 en que ha vuelto a incendiarse esa sierra de la provincia de Zamora, al parecer por mano humana (¿pirómana, incendiaria, negligente?), en una oleada de incendios forestales que afectan en especial a territorios del noroeste peninsular, sobre todo de las provincias de León y Ourense (aquí con el incendio de Chandrexa de Queixa, calificado como el más grande de la historia de Galicia)*. Las monstruosas llamas dejan destrucción y muertos. Por eso el aire ardiente se llena de lamentos... Pero hay que tomar en serio la prevención, escuchando a agricultores y pastores**, quienes de verdad conocen el medio rural y saben de la incompetencia de los políticos. También hay que escuchar a verdaderos ecólogos. Y mientras nuestros bosques siguen ardiendo, hoy, aunque parezca una broma nos lo recuerda una celebración: el Día Mundial de la Prevención de Incendios Forestales. ¡Ay!, debemos concienciarnos: prevención, prevención y prevención.
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*Posteriormente superado por el incendio de Larouco.
**O siguiendo eficaces formas tradicionales para la gestión forestal, como la «Suerte de pinos» de Soria (recordada en referencia a los incendios AQUÍ), que confiere derechos a los vecinos, sistema ya usado en tiempos de las cartas pueblas para la repoblación territorial de zonas de interés [v. La Hispania vaciada]. O el proyecto «Ramats de Foc» (Rebaños de Fuego) de Cataluña. O el «Proyecto Mosaico» de Extremadura.
–Una visión discrepante AQUÍ.
Sierra de la Culebra, Zamora
Nota final. Después de producirse el desastre de los incendios forestales, conviene prevenir la erosión del suelo donde antes había árboles –y la desertificación consecuente– por posibles lluvias torrenciales, mediante diques o barreras.
O fogo na floresta – Heitor Villa-Lobos
(De suite A floresta do Amazonas)

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