Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. Albert Einstein
Quienes afortunadamente no padecemos ninguna discapacidad y nos quejamos de la imposibilidad de hacer algo, nos sonrojamos cuando comprobamos la voluntad de superación de los que sufren alguna. Entonces nos damos cuenta de que querer es poder.
Hay multitud de personas limitadas por una minusvalía, ya sea física, sensorial o intelectual, que consiguen alcanzar metas impensables para los –en apariencia– enteramente capacitados. Sus ejemplos parecen confirmar la teoría de que el ser humano se supera en las dificultades.
Aunque bien es cierto que las personas discapacitadas no conseguirán hacer frente a sus dificultades sin el ambiente propicio y la colaboración de otros. De ahí la importancia de padres, compañeros, educadores, médicos, psicólogos… en un clima adecuado.
Las sociedades avanzadas han ido propiciando la ayuda a los discapacitados, limitando las barreras, favoreciendo su integración, minimizando la marginalidad, reconociendo derechos. Y todo ello con variaciones en el modo de afrontar los problemas, según la evolución sociológica.
En los últimos años se ha verificado un cambio cultural que hace ver la diferencia con más naturalidad; las claves: información y educación. Se ha ido más allá del mero trueque lingüístico que retrata al ciego de invidente o al paralítico de individuo con movilidad reducida.
En ese sentido se ha conseguido importante logro humano, se ha producido un progreso real. No hay más que pedir cuando una persona ve a otra como semejante, independientemente de sus limitaciones. Es comprensión, no lástima; el paso primero hacia la colaboración.
Sabemos de proezas deportivas de discapacitados y de la celebración de Juegos Paralímpicos. Sabemos de la consecución de titulaciones académicas por deficientes psíquicos. Sabemos de las cotas artísticas alcanzadas por minusválidos físicos. Y de otros triunfos del espíritu humano.
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TERMINOLOGÍA SOBRE DISCAPACIDAD
Incapacidad, invalidez, minusvalía y discapacidad. Incapacidad e invalidez se solapan, aunque el segundo término se aplica a efectos laborales y de prestaciones económicas. Con minusvalía y discapacidad, sucede otro tanto.
Ya hemos visto aquí un ejemplo de superación personal: el barítono alemán Thomas Quasthoff. Fue una de las víctimas de la talidomida, lo mismo que el del músico que hoy traigo: el nicaragüense Tony Meléndez. Verdaderamente, querer es poder…
Tiempo. Magnitud física que mide la duración o separación de los acontecimientos, y que establece un pasado, un presente y un futuro.
El paso del tiempo es uno de los temas principales de la poesía, y es preocupación general de los seres humanos. Porque sabemos que la vida es perecedera. «Desde la cima de los cincuenta se vislumbra ya la muerte», escribió Miguel Delibes, tal vez exageradamente, viendo acortarse su futuro. Sin llegar a tal extremo, traemos unos cuantos aforismos y algunos poemas significativos sobre el tiempo y su paso.
El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento. (Platón)
El tiempo no se mide con el reloj, sino con el aburrimiento. (Sófocles)
El tiempo es la cosa más valiosa que el hombre puede gastar. (Teofrasto)
¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. (San Agustín)
Tiempo: lo que los hombres siempre tratan de matar, pero acaba por matarlos. (H. Spencer)
Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo: incluso aquel que no tiene otra cosa cuenta con eso. (B. Gracián)
El tiempo es oro. (Refrán)*
El tiempo hace llevaderas las desgracias. (Séneca)
El tiempo libra a los necios de la aflicción y el buen juicio a los sanos. (Epicteto)
El tiempo todo lo cura y todo lo muda. (Refrán)
El tiempo es un gran maestro que arregla muchas cosas. (P. Corneille)
El tiempo, excelente médico de nuestras pasiones. (Montaigne)
El tiempo es el que desengaña a los hombres. (E. Zapata)
El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto. (C. Chaplin)
La única razón para que el tiempo exista es para que no ocurra todo a la vez. (A. Einstein)
In illo tempore –En otros tiempos, hace mucho tiempo. (Loc. latina)
No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho. (Séneca)
Al que tiempo toma, tiempo le sobra. (Refrán)
Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo. (G. M. de Jovellanos)
Hay que evitar que nos roben los ‘ladrones de tiempo’, sean personas o cosas.
Nunca es tarde si la dicha es buena. (Refrán)
Mejor que disponer de tiempo para obligaciones es poder aprovecharlo para devociones.
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*Para aprovechar el tiempo hay que disponer de él. Quien lo tiene y lo aprovecha se diferencia de quien no sabe cómo llenarlo o ‘matarlo’.
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—Matar el tiempo*
Mi misión es matar el tiempo y la de éste, matarme a su vez. Se está bien entre asesinos. (E. Cioran)
Quien mata el tiempo no es un asesino, es un suicida. (Millôr Fernándes)
Hacer tiempo. (Expresión) [Dejar pasar el tiempo]
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*Expresión que equivale a combatir el aburrimiento. Al parecer viene del mito de Cronos (Saturno), titán que personifica el tiempo, porque su hijo Zeus (rey de los dioses del Olimpo) intentó matarlo.
Los tiempos difíciles crean hombres fuertes. Los hombres fuertes crean tiempos buenos. Los tiempos buenos crean hombres débiles. Y los hombres débiles crean tiempos difíciles. (G. Michael Hopf)
Cuando el tiempo es inmenso, se mide en eones.*
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*El eón es la unidad de tiempo geológico, equivalente a mil millones de años. En la mitología griega, Eón es el dios del tiempo eterno y la prosperidad.
Es inevitable el fin de los tiempos, el fin del mundo.*
Se oscurecerá el sol y no brillará más la luna; las estrellas caerán del cielo y los cuerpos celestes serán sacudidos. (Profecía apocalíptica, Biblia: San Mateo 24:29-36)
Aunque mañana fuera el día del fin del mundo, yo plantaría todavía manzanos el día de hoy. (M. Lutero)
El fin del mundo será el fin de mi tiempo, cuando yo me muera. [Perspectiva personal, subjetiva]
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*En la Biblia, Apocalipsis 16:16, se hace referencia a Armagedón, ubicación del escenario del fin del mundo, la batalla final que la profecía bíblica sitúa en el monte Megido, en el norte de Israel.
Relojes blandoso La persistencia de la memoria (1931), Salvador Dalí
En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto. (Séneca)
Heri hodie et semper –Ayer, hoy y siempre. (Latinismo)
Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo. (Prov. árabe)
El pasado es la única realidad humana. Todo lo que es, es pasado. (A. France)
No sufras por el pasado ni te preocupes por el futuro, sólo disfruta el presente.
Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros. (J. de la Bruyere)
Tiempo pasado, nunca más tornado. (Refrán)
Tiempo ido, tiempo perdido. (Refrán)
El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por que se nos escapa el presente. (G. Flaubert)
El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños. (A. France)
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy*. La procrastinación es la ladrona del tiempo. (C. Dickens)
Coged las rosas mientras podáis, / veloz el tiempo vuela. / La misma flor que hoy admiráis, / mañana estará muerta... (W. Whitman)
Ni el pasado existe ni el futuro. Todo es presente. (G. Torrente Ballester)
Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora. (J. Lennon)
El mejor profeta del futuro es el pasado. (Lord Byron)
Me gustan más los sueños del futuro que las historias del pasado. (T. Jefferson)
La poesía es un arma cargada de futuro. (G. Celaya)
Proyectos de futuro: a largo plazo**, a corto plazo.
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*Dicho relacionado con prontitud (rapidez) y lentitud (tardanza).
**Expresión clásica de proyecto a largo plazo: «Largo me lo fiáis».
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—Las horas y el reloj
Las horas son largas y la vida es corta. (F. Fénelon)
El placer y la acción hacen aparecer breves las horas. (Shakespeare)
Las horas que limitando están los días, / los días que royendo están los años. (Góngora)
Nuestras horas son minutos / cuando esperamos saber, / y siglos cuando sabemos / lo que se puede aprender. (A. Machado)
Las horas canónicas marcan la vida religiosa.*
El reloj nunca marca las horas para los dichosos. (F. Schiller)
El reloj no existe en las horas felices. (R. Gómez de la Serna)
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*Horas canónicas: división del tiempo que seguía el ritmo de los rezos religiosos de los monasterios. Cada hora indica una parte del oficio divino (liturgia de las horas), es decir, el conjunto de oraciones pertinente a esa parte del día.
+Temática de la brevedad de la vida y del carpe diem. La vida es corta y hay que aprovecharla. Uno de los tópicos literarios es el Collige, virgo, rosas (coge, muchacha, las rosas), originado en el Renacimiento, que invita a disfrutar de la belleza de la juventud, porque el tiempo pasa inexorablemente (tempus fugit).
—«A las vírgenes, para que aprovechen el tiempo», de Robert Herrick (1591-1674): el poeta habla del paso veloz del tiempo y, como ya hiciera Horacio, recomienda aprovechar el día (carpe diem).
—Quevedo trata el paso del tiempo como antes lo hiciera Góngora, su rival literario y al cabo con las mismas obsesiones y parecida construcción poética.
En «¡Ah de la vida», bien expresa el paso veloz del tiempo.
En «Fue sueño ayer, mañana será tierra», la vida avanza hacia la muerte inevitable.
Fue sueño ayer, mañana será tierra:
poco antes nada, y poco después humo;
(...)
Ya no es ayer, mañana no ha llegado,
hoy pasa y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.
—Góngora trata el paso del tiempo y su provecho.
En «Aprended, Flores, en mí», el yo poético le dice a Flores [marqués de Flores de Dávila] que, después de todo, por el deterioro que produce el paso del tiempo, ya no es ni la sombra de lo que fue, para que tome nota y aprenda de su caso.
Aprended, Flores, en mí,
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui,
y hoy sombra mía aun no soy.
En «De la brevedad engañosa de la vida» expresa lo inevitable:
Mal te perdonarán a ti los las horas,
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años.
Y en «Mientras por competir con tu cabello» invita a aprovechar el tiempo y gozar del cuerpo durante la edad dorada, antes de que se convierta en plata, en polvo, en nada.
Mientras por competir con tu cabello
oro bruñido, el sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente el lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano,
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello;
goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lirio, clavel, cristal luciente,
no sólo en plata o víola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
—«Balada de las damas de antaño», de François Villon (1431-1463), trata de la fugacidad de la vida, representada en bellas damas del pasado, históricas y mitológicas, con el uso del tópico liteario ubi sunt.
Decidme dónde, en qué país
Flora está, la bella romana,
donde Archipa, donde Thais
que era -dicen- su prima hermana...
¿Y Eco, cantante cuando suena
sobre el río un rumor extraño
que fue belleza ultra terrena?
¿Dónde están las nieves de antaño?
–Es el poema más famoso de François Villon (junto a la «Balada de los ahorcados» o «Epitafio de Villon»), perteneciente al poemario El testamento o El gran testamento, donde otros poemas también son baladas.
–François Villon está considerado precursor del poeta maldito, por sus vivencias (mató a un clérigo y fue condenado dos veces a la horca) y la crudeza de sus poemas, y el último poeta goliardesco.
++Consideraciones sobre el paso del tiempo: reflexiones diversas sobre lo que acarrea (cambio, deterioro, indiferencia, obsesión...)
—«Ahora cabellos negros», de Rosalía de Castro, trata del deterioro físico que acarrea el paso del tiempo, por que los años matan y sólo la muerte cura.
Agora cabelos negros,
máis tarde cabelos brancos;
agora dentes de prata,
mañán chavellos querbados;
hoxe fazulas de rosas,
mañán de coiro enrugado.
Ahora cabellos negros,
más tarde cabellos blancos;
ahora dientes de plata,
mañana dientes quebrados;
ahora mejillas de rosas,
mañana cuero arrugado.
—«Al cumplir mis cincuenta años», de Manuel Altolaguirre, aconseja no mirar hacia atrás, sin obsesión por el paso de tiempo, mostrando cierta indiferencia.
No mires atrás, no mires.
Mira al sol y a las estrellas.
—«Cronos», de Nicanor Parra: el poeta repara en la subjetiva velocidad del tiempo.
—«El puente Mirabeau», de Guillaume Apollinaire (1880-1918), puente de París que mira pasar el tiempo, con amores que no vuelven, con sus penas y alegrías.
Llega un momento en la vida cuando el tiempo nos alcanza. (No sé si expreso esto bien.) Quiero decir que a partir de tal edad nos vemos sujetos al tiempo y obligados a contar con él, como si alguna colérica visión con espada centelleante nos arrojara del paraíso primero, donde todo hombre ha vivido una vez libre del aguijón de la muerte. ¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad. ¿Cuántos siglos caben en las horas de un niño?
–Ocnos (de mit. gr.): personaje simbólico del Hades que representa la duda y la timidez; trenza de continuo una cuerda de juncos mientras una burra la devora. [«Trenzar la cuerda de Ocno», expresión jonia: tarea tediosa que nunca se acaba.]
—«No volveré a ser joven», Gil de Biedma: el poeta lamenta el paso del tiempo, que hace envejecer y trae la muerte.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
—En «Somos hombres inquietos», de Rainer Maria Rilke (1875-1926), la voz del poeta quita importancia al paso del tiempo frente a lo perdurable; parece un estoico que nos insta a no inquietarnos ni con lo urgente.
—En «Al oído del tiempo», de Vicente Huidobro (1893-1948), el tiempo parece escucharse en todo lo que el poeta contempla, aunque se hace difícil la interpretación de este complejo poema.
Tengo grandes sueños que acumulan tesoros en las raíces de los árboles
Tengo ese oficio que hace morir al mar
Voy andando en semejanza de cosa alada
A veces canto porque las lágrimas se hacen demasiado gruesas
—«La canción del presente», de Manuel Machado, invita a vivir el instante.
Alegre es la vida. Y corta,
pasajera.
Y es absurdo,
y es antipático y zurdo
complicarla
con un ansia de verdad
duradera
y expectante.
¿Luego?... ¡Ya!
La verdad será cualquiera.
Lo precioso es el instante
que se va.
—«La edad de oro», de Felipe Benítez Reyes (1960): la voz poética pide que el tiempo se lleve el pasado, porque todo recuerdo se corrompe en el presente.
—«La hora», de Juana de Ibarbourou (1892-1979), es el tiempo propicio propicio para el disfrute del amor, antes de que el tiempo pase y el cuerpo pierda su juvenil encanto, cuando ya no despierte en su amante el deseo.
Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.
Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.
Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.
Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.
Ahora que mis labios repica
la risa
como una campana sacudida aprisa.
Después…, ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!
Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.
¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.
Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿No ves
que la enredadera crecerá ciprés?
–En la temática de Juana de Ibarbourou hay una exaltación sentimental de la entrega amorosa –con una carga erótica–, la belleza y la naturaleza.
–Si bien los primeros libros de poemas de Juana de Ibarbourou están marcados por la sensualidad, los últimos tienen un carácter reflexivo.
—«La rosa del reloj», de Valle-Inclán: se suceden las horas de cada cosa y de cada cual: la hora de los enigmas, de la paloma, de la culebra, de la gallina, de la doncella, de la lechuza, de la raposa, del alma en pena, del lubricán (crepúsculo).
Es la hora del lubricán:
acecha el mochuelo en el pino,
el bandolero en el camino,
y en el prostíbulo Satán.
¡Es la hora del lubricán!
+++++Filosofía del tiempo.
—«El espíritu del tiempo», de Friedrich Hölderlin (1770-1843), insta a acomodarse al paso del tiempo, con sus cambios, para alcanzar así la perfección.
La vida es la tarea del hombre en este mundo,
Y así como los años pasan, así como los tiempos hacia lo más alto avanzan,
Así como el cambio existe, así
En el paso de los años se alcanza la permanencia;
La perfección se logra en esta vida
Acomodándose a ella la noble ambición de los hombres.
–La poesía de Friedrich Hölderlin es fusión de tradición clásica con Romanticismo.
–Estuvo muy influido por la cultura y la mitología helénicas.
–Exalta la Naturaleza en armonía con el hombre.
–Para la publicación de sus primeros poemas, Hölderlin recibió apoyo de Friedrich von Schiller, que fue su protector y amigo.
–Friedrich Hölderlin le dedicó poemas a su amada Susette Gontard, mujer casada, a quien idealizó con el nombre de Diotima (nombre de sacerdotisa griega).
—«Límites», de Jorge Luis Borges: los límites del espacio y del tiempo.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan.
—«Piedra de sol», de Octavio Paz(1914-1998), es un largo poema, de 584 versos endecasílabos, los mismo que los días del ciclo sinódico de Venus, que trata del tiempo de manera metafísica abordando diferentes temas: amor, memoria, historia, alteridad, lenguaje..., mediante una estructura circular, finalizando con los versos iniciales. En definitiva, el tiempo es visto como una prisión circular.
–Este poema es considerado como la cumbre poética de Octavio Paz.
–‘Madrid, 1937,...’ hace referencia a la guerra civil española.
–El poeta usa mucho la conjunción adversativa ‘mas’, equivalente a pero.
Octavio Paz
—«Últimas lamentaciones de Abel Martín», de Atonio Machado: pensamiento filosófico sobre el tiempo a través de Abel Martín, uno de sus dos apócrifos o heterónimos (el otro es Juan de Mairena).
¡Oh Tiempo, oh Todavía
preñado de inminencias!,
tú me acompañas en la senda fría,
tejedor de esperanzas e impaciencias.
Mal te perdonarán a ti los las horas,
las horas que limando están los días,
los días que royendo están los años.
GÓNGORA, De la brevedad engañosa de la vida
De la brevedad engañosa de la vida, Luis de Góngora