- Charles Baudelaire, el poeta maldito, consiguió lo que nadie había conseguido antes: descubrir la belleza en lo no bello, la armonía en lo deforme, la cronología en el caos, la luz en la oscuridad, o tal vez la brillante intuición de que la propia oscuridad, en ocasiones, ilumina.
- Algunos lo consideran el Dante del decadentismo*, es decir, un cronista del infierno urbano atravesado por un elegante simbolismo.**
- Entre sus influencias principales se encuentran Théophile Gautier y Edgar Allan Poe.
- Su poética es conceptualmente clásica, y el romanticismo la atraviesa.
- Usa las formas poéticas clásicas, con gran musicalidad y palabras justas.
- Acusado de inmoral, superó críticas y censuras a su obra. Es el padre de la modernidad poética (con él empieza la poesía contemporánea); Romanticismo y Decadentismo ya no tendrían nada que agregar después de su brillante desempeño.
![]() |
| Baudelaire (1848/9), Gustave Coubert |
El gran poeta de la modernidad. “El primer vidente”, “un verdadero Dios”, lo llamó Rimbaud. Disconforme con el progreso material. Descubridor de una energía y una belleza nuevas en lo privado, particular e íntimo, en lo transitorio y fugaz. Proclama la estética de la modernidad. Que la poesía moderna debe descubrir lo universal en lo particular, lo infinito en lo finito, fue uno de sus hallazgos. Para él la imaginación es la primera de las facultades del artista. En la vida moderna quien desee alcanzar una capacidad visual favorable a la creación debe entrar en un estado de exaltación y enajenación. Hay que estar siempre ebrio, predica; de vino, virtud o poesía, pero siempre ebrio. Probablemente porque embriagarse permite trascender lo conocido; es el atajo a lo nuevo, a lo infinito. Baudelaire declaró que había querido “extraer la belleza del mal”. El crimen, el vicio, el pecado, la rebelión, el cáncer individual y social, las verdades más próximas al lector, desterraron de la poesía la adulteración de “las ideas dulces, tiernas o tristes, los lamentos vagos y la aspiración confusa”.
Baudelaire no cuestionó la rima ni la estructura métrica de la tradición, pero hizo algo más trascendental: fundó el poema en prosa. El spleen de París es tan revolucionario como Las flores del mal. El verso libre aparecería en la generación siguiente: Rimbaud, Mallarmé y Lautréamont hicieron fructificar abundantemente los hallazgos baudelaireanos. Si Las flores del mal transmiten la experiencia del individuo en el auge de la ciudad moderna, en El spleen la prosa y la poesía entran por primera vez en compasiva comunión con “los lisiados por la vida”. El spleen “sigue siendo Las flores del mal, pero escrito con mayor libertad, detalle y sentido del humor”, escribió Baudelaire.
Rafael Reig considera en su Manual de Literatura para Caníbales que los escritores modernistas de lengua española, y especialmente Rubén Darío, adoptaron plenamente la visión del poeta que Baudelaire planteaba en su famoso poema titulado El albatros, lo que aprovecha para ironizar sobre algunos planteamientos de este movimiento: «Baudelaire tenía razón: un albatros en tierra, con su andar tambaleante y arrastrando las alas, da verdadera risa...».
- Se trata de una obra de concepción clásica en su estilo, y oscuramente romántica por su contenido (y podríamos añadir que decadentista por el contexto), en la que los poemas se disponen de forma orgánica*. El poeta consigue aunar en ella la tradición y la innovación.
- Baudelaire expone la teoría de las correspondencias (teoría de las correspondencias y la sinestesia: texturas, colores, perfumes, sonidos) y, sobre todo, la concepción del poeta moderno como un ser maldito, rechazado por la sociedad burguesa, a cuyos valores se opone.
- El poeta se entrega al vicio (prostitución y droga), pero solo consigue el tedio (spleen, como se decía en la época), al mismo tiempo que anhela la belleza y nuevos espacios («El viaje»). Es la «conciencia del mal».
- Su métrica no es tan innovadora como su temática.
- El vocabulario, de gran riqueza, abarca lo exquisito y lo grotesco. Baudelaire participa de la fascinación de los parnasianos por las voces sonoras y exóticas, y por las referencias mitológicas y culturalistas.
![]() |
| Fuente |
![]() |
| Fuente |
En estos apuntes Baudelaire concibe la escritura como una forma de venganza o de defensa frente al mundo, como una confesión o como una práctica que canaliza el odio y funda la modernidad. (...) Desde el distanciamiento irónico o cínico hasta la visceralidad...
—Selecciones de poemas y comentarios




















